Si de confesiones hablamos, tendría que admitir que la más humana de mis debilidades es que suelo enamorarme de seres, cosas y lugares que son excepcionales y únicos a su modo... me encanto fácilmente con ellos y luego no puedo sacarlos de mi corazón.Como le comenté a un amigo de acá, "he encontrado más de un lugar que me ha enamorado a su manera... Por ahora, hay 3 ciudades que me vuelven loca, que adoro, y a las que visito cada vez que puedo. No sé por qué una no es suficiente, lo cierto es que todas tienen su encanto, todas me han calado de diferente manera en el corazón y todas me han enseñado mucho, aunque son muy diferentes entre sí. Imposible decidirme por una y no es que sea indecisa, sino que todas son maravillosas y en las tres hay gente que adoro."
Mi tierra:
Mi ciudad de edificios, puentes y costas
Mi escape:
Mi ciudad de playas, palmeras y volcanes
Está ubicada justo en el medio del Pacífico, basante lejos de tierra firme. Por la insistencia de un amigo soñador, visité esta ciudad en marzo del 2006 y fue amor a primera vista. Después, por varias coincidencias del destino, fui trasladada por 8 meses allí para trabajar en un proyecto especial... Ahora que miro hacia atrás, pienso que el momento no pudo ser más oportuno: yo necesitaba espacio, cambiar de ambiente, conocer gente nueva, y esa ciudad me abrió las puertas y me regaló todo eso y mucho más. Todavía extraño salir de la oficina e ir a caminar por la playa, escuchando música típica de estas islas. Es innegable que Honolulú es un paraíso impresionante, rico en historia, tradición y cultura... ya me atacaron las ganas de regresar.
Mi oasis:
Mi ciudad de sierras, lagos y castillos
Está localizada a 5,684 km de Panamá.. Emprendí el primer viaje allí como parte de las vacaciones que tuve el año pasado y aproveché para conocer físicamente a uno de mis buenos amigos que sólo había tenido oportunidad de conocer virtualmente, sin pensar que me enamoraría de esa curiosa ciudad. Me encanta la paz que me transmite ese lugar y lo que puedo encontrar allí... todo es tan sencillo y tan único que me hace sentir que estoy justo en donde tengo que estar, sin necesidad de preocuparme demasiado. A pesar de ser una ciudad pequeña, siempre conozco algo nuevo, y aunque visite un lugar conocido anteriomente, siempre tengo la sensación de estar allí por primera vez. "Mi oasis", además, viene con regalos incluidos: "Él" y mi kilómetro cero. No me atacan ganas de volver allí, porque desde que conocí ese lugar, nunca las he perdido.









