jueves, 15 de mayo de 2008

Hogar dulce hogar



No hay nada como el hogar... eso es definitivo. Hace algunas semanas se me desbordaba la alegría porque estaría en Panamá por unos días con mi familia y amigos y me decía a mí misma: "voy a pasarla bien, me voy a divertir, puede que no duerma mucho, pero voy a aprovechar el viaje, pasaré tiempo con las personas que quiero y haré todo lo que no he podido hacer mientras estuve lejos". Para mi sorpresa, a las pocas horas de estar en mi país me descubrí a mí misma extrañando mi hogar temporal en Hawaii y todo lo que de algún modo he encontrado aquí.

Hace casi tres meses dejé atrás todo lo que conocía por perseguir un sueño: alcanzar unas metas profesionales y darle tiempo a mi familia para que superaran ciertos aspectos emocionales. Logré las cosas más rápido de lo que hubiera esperado, pero en el trancurso del tiempo aquí, me enamoré de Hawaii. Ahora mi normalidad es ésta, vivir en Honolulú y sacar un proyecto internacional adelante. No es que no quiera volver a Panamá... allá está la mayoría de la gente que quiero y por ellos voy a regresar, pero no será tan fácil como había pensado; aunque nunca fue mi intención ponerme muy cómoda aquí, lo hice y no lo puedo cambiar. Cuando me vaya voy a extrañar mi hogar temporal... mi hogar actual.

Sé que esto les puede parecer raro a algunos y hasta inconcebible, pero así soy yo... no puedo simplemente estar en un lugar y evitar sentirme conectada y atraída por todo lo que tiene y representa. Me pasa lo mismo con la gente, pero ése es un tema un poco largo de contar en este momento.

3 comentarios:

Veca dijo...

Gracias por tu visita a mi blog, aunque me tendrás que decir como llegaste a él, porque estoy soprendida :-)

A veces basta alejarnos un poco para echar de menos aspectos que no creíamos que extrañaríamos.

Britanny dijo...

No tenía ni idea de que estabas en Hawai, busca un hueco en tu agenda para hablarnos de la vida allí y a ver si nos cuelgas una foto de algún lugar que te guste. Personalmente me encantaría :)

Yo creo que es imposible no encariñarse y adaptarse al lugar donde uno vive aunque sea temporalmente, de otro modo vivir allí sin ese cariño sería insoportable. Creo que es muy normal esa dualidad emocional que te afecta. Míralo de este modo: los dos lugares te harán feliz de una forma u otra. Besitos!!

Hada dijo...

Veca:
Es cierto lo que dices, y yo lo diría de otra manera: nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Britanny:
Un día de estos coloco alguna foto de Hawai por acá :-)
Es bueno saber que alguien me entiende y definitivamente la dualidad emocional de la que hablas me afecta un poco, cuando estoy en un lugar extraño al otro, pero supongo que con el tiempo aprenderé a manejarlo.

Saludos!