jueves, 1 de mayo de 2008

¡Maldito orgullo!



A veces nuestro ogullo es la causa de nuestras mayores tristezas y no nos percatamos de que ciertas cosas que parecen demasiado graves para resolverse, se solucionarían de forma sencilla y natural, diciendo la verdad tal y cual es. Como dice un viejo refrán "hablando se entiende la gente".

Hoy necesito echar ese orgullo a un lado, y reunir todo el valor que tengo (que no es mucho) para hacer algo que vengo posponiendo desde hace días.

Sí... soy soñadora, alada e incansable... pero también soy cobarde.

3 comentarios:

Alma dijo...

Fuerza amiga soñadora...

...ambas lo somos, cada una en su mundo particular, y estoy segura de que hablar con la verdad, conectando la razón con el corazón te permitirá iniciar el camino hacia las soluciones o respuestas que necesitas... y al final... el orgullo estará intacto.

Siéntete orgullosa de superar tu miedo e ir con la verdad... aunque en un comienzo parezca una acción denigrante.

Éxito.


Alma.

Britanny dijo...

Orgullo... ese invitado que siempre agua la fiesta cuando bebe unas copitas de más. En su justa medida es aceptable e incluso a veces necesario pero cuando se pasa de la raya lo amarga todo :(
Siéntete orgullosa de plantarle cara.

Hada dijo...

Alma:
Es cierto que conectar la razón con el corazón puede ayudarnos en muchos casos, pero no siempre las cosas saldrán como esperamos, si al final todo depende de la decisión de otra persona.

Britanny:
Ese invitado no estará en ninguna de mis fiestas, no me queda nada de orgullo, pero me queda la satisfacción de haber sido sincera.