domingo, 27 de julio de 2008

Efecto Mariposa



El efecto mariposa es lo que explica un proverbio chino que dice que "el aleteo de las alas de una mariposa puede ocasionar un huracán al otro lado del mundo". Tal vez no sea algo que vaya a ocurrir textualmente, pero no podemos negar que existe esa posibilidad, que también está relacionada con lo que algunos llaman la teoría del caos.


Esto respondería a lo comprobado por Isaac Newton, con la Ley, de la acción y la reacción, y es que todo (absolutamente todo) lo que hacemos o dejemos de hacer, ya sea algo bueno o algo malo, tiene una consecuencia... y ahora no estoy hablando sólo de física, de mecánica, ni matemáticas, porque en el mundo natural y social esta ley también se aplica.

"Todas las cosas están conectadas entre sí"... Muy pocas veces meditamos en la consecuencia de nuestros actos sobre otras personas, sobre las circunstancias o sobre la naturaleza, y simplemente hacemos lo que tenemos que hacer, algunas veces sin pensarlo suficiente y sin saber que podemos romper el delicado equilibrio que existe y que ni siquiera notamos. Y es que hay una fragilidad universal en todo lo que conocemos, y por ello cada decisión que tomamos puede cambiar nuestro rumbo, lo que somos y lo que seremos, dándole un sin fin de posibilidades a todo y a todos.


Es posible visualizar mejor este hecho mejor con las palabras que en el año 1854, escribiera Jefe Seattle, líder de la tribu Duwamish: "La Tierra no le pertenece al hombre, el hombre le pertenece a la Tierra. Todas las cosas están conectadas, así como la sangre une a una familia. El hombre no tejió la red de la vida, es meramente un hilo dentro de esa red. Cualquier cosa que él haga a sí mismo, se lo está haciendo a la red.
Cualquier cosa que él haga en la red, se lo está haciendo a sí mismo".

Hace años mientras leía un viejo libro me topé con estas sabias palabras y desde entonces me vienen a la mente al menos una vez por semana... sin embargo, sigo preguntándome por qué será que nunca las recuerdo cuando estoy a punto de crear un caos.

jueves, 17 de julio de 2008

Un viaje perfecto



Un par de días atrás, decidí salir de casa y dejarme llevar a algún lugar... como era de suponerse llegué al aeropuerto, inicialmente quería irme bien lejos, pero justo cuando estaba al frente de las pantallas de vuelos de salida, decidí sólo volar a otra isla de Hawai, llamada Big Island. Allí renté un auto y conduje por donde quise, paré en todos los lugares que me parecieron interesantes, hice varias caminatas y me dediqué sólo a disfrutar cada momento, observar cosas maravillosas sin apuros, sin pensar en el tiempo, en reservas de hoteles, en tener que llamar a alguien a cierta hora, ni nada de eso.


No me arrepiento de haberlo hecho, en una de esas caminatas descubrí una lindísima cascada, y no pude resistirme a entrar al agua y fue una experiencia relajante aunque el río estaba casi helado. También fui a un parque de volcanes, me paré cerca de varias fumarolas y caminé por una serie de canales o tubos por donde hace décadas pasó la lava hirviendo. Vi lava petrificada varias veces, pero lo que más llamó mi atención en ese parque, fue ver pequeñas corrientes de lava caliente todavía fluyendo debajo de la lava fría... todavía más increíble es recordar que hace un poco más de un año estuve en ese mismo lugar y casi no aprecié nada de eso (en qué estaba pensando entonces?).

Otra cosa que me encantó fue que en un mismo día pude ser testigo de cómo varía el clima y la vegetación en la isla dependiendo del lugar en donde nos estemos. Hay lugares que son áridos y otros con una vegetación exhuberante; en algunos hace demasiada calor, otros son templados y otros son bastante fríos; en algunos el cielo siempre está claro y soleado y en otros, casi siempre está nublado y lloviendo. Estuve en un punto en donde hacía un sol de verano y a unos metros veía una lluvia torrencial caer.


Pero el contraste más increíble que pude apreciar fue en un lugar cerca de la carretera en donde había una gran extensión de lo que antes fue lava; a simple vista parecía que todo estaba muerto, que nada crecería o germinaría en ese lugar (o al menos eso pensé), pero para mi sorpresa pude apreciar, que allí, justo ante mis ojos, había una pequeña y hermosa orquídea renaciendo entre las rocas provenientes de antiguas erupciones volcánicas. En ese momento pensé: a veces creemos que es imposible que nazca algo hermoso de algo que parece estar muerto, pero sucede. Estuve pensando en lo sabia que era la naturaleza y hasta ese momento entendí por qué los hawaianos dicen que los volcanes y su lava no son destructivos, sino que crean vida. Seguí caminando un poco por el área y noté que no era la única orquídea, que habían más de ellas escondidas entre las rocas, pero eran tan pequeñas que casi se perdían en la inmensa negrura del paisaje. Después de un rato, vi un montoncito de piedras blancas, que hacía buen contraste con toda la superficie de piedras volcánicas y se me ocurrió escribir mi nombre en grande, justo al lado una de las orquídeas. Y así, me quité las ganas de hacer eso que siempre pensé hacer y no había hecho... de seguro todavía se ve mi nombre desde cualquier helicóptero que pasé por ahí.

Además de eso, también encontré mi lugar favorito en este archipiélago, pero ése es material de otro blog. También fui testigo de una ilusión óptica poco común: hay ciertos lugares en las carreteras de Big Island en que pareciera que las montañas se mueven hacia nosotros a gran velocidad mientras conducimos... da un poco de miedo, pero también es una experiencia fascinante.

Definitivamente fue un buen viaje, casi mágico, y me alegro de haberlo hecho porque regresé más feliz de lo que me fui. El haberlo hecho sola tiene sus desventajas, es cierto, pero si habría estado acompañada no habría podido hacer todo lo que hice, no le habría hablado a ciertas personas maravillosas que tuve la oportunidad de conocer, no habría podido andar a "mi velocidad" y por último, no habría podido sólo tomar las decisiones que me placiera en el momento.

viernes, 11 de julio de 2008

Algo que no esperaba



Qué linda sorpresa! Britanny me ha otorgado un premio espectacular y lo mejor de todo, es que era algo que no me esperaba... como tampoco esperaba que alguien dijera algo tan lindo de mi blog "le concedo este premio a Hada que en a través de sus Pinceladas de pensamientos logra tocarte el corazón con sus palabras. Porque no todo el mundo sabe transmitir sentimientos, olores, pensamientos, etc. con palabras y por las fotos tan chulas y apropiadas que elige para sus posts". Definivamente, tengo que darle un millón de gracias a mi amiga neurótica favorita por su lindo gesto y por este reconocimiento.

Aprovecho la oportunidad para concederle el mismo premio a Bloguero a tiempo parcial, quien ya ha sido merecedor de varios premios, pero éste se lo regalo porque siempre encuentro refrescante leer sus letras, porque sus post son entretenidos y fluidos, además que siempre me llevo la impresión de que todo lo que escribe, lo escribe de corazón. Un abrazo para ti, Bloguero y que disfrutes tu tercer premio... y otro abrazo para Britanny por considerarme.

miércoles, 2 de julio de 2008

Sin rumbo fijo



Siempre quise hacer el equipaje sin saber qué rumbo tomar y decidirme cuando llegara al aeropuerto o a una estación de tren. Hoy tengo la oportunidad de hacer eso, y me parece que es el mejor momento para darme ese gusto. Por un lado, porque quiero hacerlo, por otro, porque tengo tiempo libre, y en último lugar, porque no tengo compromiso con nadie en estos días. Lo cierto es que no sabía que tendría tantos días libres y no planeé nada, pero creo que me hará bien hacer "lo que se me pegue la gana", sin planes trazados y sin tener que preocuparme por el tiempo, la agenda, ni nada de eso... Soy libre, nadie me espera en ningún lugar (para bien o para mal) y eso lo tengo que aprovechar ahora, porque no creo que tanta libertad me vaya a durar toda la vida.

Mientras escribo preparo mi equipaje... no voy a llevar tantas cosas, pero algo que de seguro va incluido son los libros que leo en este momento y mi ipod, porque no puedo vivir sin la lectura y la música. El celular, lo llevaré sólo en caso de requerirlo para comunicarme, pero estará apagado la mayor parte del tiempo. Lo que definitivamente no llevaré es mi computadora; antes de irme, la empaco y la dejo en casa, así que prácticamente no voy a estar virtualmente.

Ahora me despido por el corto plazo que no voy a estar, y me voy rumbo a donde me lleven el viento... y mis ganas. Puede que vivir sólo un instante a la vez sea justo lo que necesito en estos momentos.