jueves, 17 de julio de 2008

Un viaje perfecto



Un par de días atrás, decidí salir de casa y dejarme llevar a algún lugar... como era de suponerse llegué al aeropuerto, inicialmente quería irme bien lejos, pero justo cuando estaba al frente de las pantallas de vuelos de salida, decidí sólo volar a otra isla de Hawai, llamada Big Island. Allí renté un auto y conduje por donde quise, paré en todos los lugares que me parecieron interesantes, hice varias caminatas y me dediqué sólo a disfrutar cada momento, observar cosas maravillosas sin apuros, sin pensar en el tiempo, en reservas de hoteles, en tener que llamar a alguien a cierta hora, ni nada de eso.


No me arrepiento de haberlo hecho, en una de esas caminatas descubrí una lindísima cascada, y no pude resistirme a entrar al agua y fue una experiencia relajante aunque el río estaba casi helado. También fui a un parque de volcanes, me paré cerca de varias fumarolas y caminé por una serie de canales o tubos por donde hace décadas pasó la lava hirviendo. Vi lava petrificada varias veces, pero lo que más llamó mi atención en ese parque, fue ver pequeñas corrientes de lava caliente todavía fluyendo debajo de la lava fría... todavía más increíble es recordar que hace un poco más de un año estuve en ese mismo lugar y casi no aprecié nada de eso (en qué estaba pensando entonces?).

Otra cosa que me encantó fue que en un mismo día pude ser testigo de cómo varía el clima y la vegetación en la isla dependiendo del lugar en donde nos estemos. Hay lugares que son áridos y otros con una vegetación exhuberante; en algunos hace demasiada calor, otros son templados y otros son bastante fríos; en algunos el cielo siempre está claro y soleado y en otros, casi siempre está nublado y lloviendo. Estuve en un punto en donde hacía un sol de verano y a unos metros veía una lluvia torrencial caer.


Pero el contraste más increíble que pude apreciar fue en un lugar cerca de la carretera en donde había una gran extensión de lo que antes fue lava; a simple vista parecía que todo estaba muerto, que nada crecería o germinaría en ese lugar (o al menos eso pensé), pero para mi sorpresa pude apreciar, que allí, justo ante mis ojos, había una pequeña y hermosa orquídea renaciendo entre las rocas provenientes de antiguas erupciones volcánicas. En ese momento pensé: a veces creemos que es imposible que nazca algo hermoso de algo que parece estar muerto, pero sucede. Estuve pensando en lo sabia que era la naturaleza y hasta ese momento entendí por qué los hawaianos dicen que los volcanes y su lava no son destructivos, sino que crean vida. Seguí caminando un poco por el área y noté que no era la única orquídea, que habían más de ellas escondidas entre las rocas, pero eran tan pequeñas que casi se perdían en la inmensa negrura del paisaje. Después de un rato, vi un montoncito de piedras blancas, que hacía buen contraste con toda la superficie de piedras volcánicas y se me ocurrió escribir mi nombre en grande, justo al lado una de las orquídeas. Y así, me quité las ganas de hacer eso que siempre pensé hacer y no había hecho... de seguro todavía se ve mi nombre desde cualquier helicóptero que pasé por ahí.

Además de eso, también encontré mi lugar favorito en este archipiélago, pero ése es material de otro blog. También fui testigo de una ilusión óptica poco común: hay ciertos lugares en las carreteras de Big Island en que pareciera que las montañas se mueven hacia nosotros a gran velocidad mientras conducimos... da un poco de miedo, pero también es una experiencia fascinante.

Definitivamente fue un buen viaje, casi mágico, y me alegro de haberlo hecho porque regresé más feliz de lo que me fui. El haberlo hecho sola tiene sus desventajas, es cierto, pero si habría estado acompañada no habría podido hacer todo lo que hice, no le habría hablado a ciertas personas maravillosas que tuve la oportunidad de conocer, no habría podido andar a "mi velocidad" y por último, no habría podido sólo tomar las decisiones que me placiera en el momento.

9 comentarios:

Srta. Bomba de Humo dijo...

que espectacular la fotografia de la orquidea! impresionante... que bueno que disfrutaste de tu viaje "sorpresa", que rico es hacer algo sin saber que es lo proximo que se hara...



en serio me disfruto lo que escribes, casi no comento (no soy muy buena para eso, o al menos eso pienso), muchas gracias por leerme =)
besitos!, cuidate!

Blogger a tiempo parcial dijo...

impresionante la foto de la orquidea...Me alegro de ese viaje...si te vino bien

Pablo Mariosa dijo...

No sé si por tu relato o por cómo fue en realidad, pero a mí me queda la sensación de que tu viaje fue mágico...
¡Me encantaría visitar un lugar como ese! (y espero hacerlo alguna vez)
El año pasado viajé solo a Italia y recorrí varias ciudades y pueblos en soledad. Es cierto lo de las desventajas de ir sin compañía, pero también es verdad que uno se maneja con sus propios tiempos y que es una gran oportunidad para reflexionar y sumergirnos en nuestra interioridad.
Subí un nuevo escrito, así que estás invitada a mi blog para leerlo cuando quieras.
Saludos,
Pablo

Andres dijo...

que ganas de tomar mi cuerpo y llevarlo de viaje.

adoro caminar y aunque por aqui solo veo cascadas de edificios, maremotos de gente apurada,
creo que aprendi a escaparme aunque sea en pensamiento.

Esta cadena rutinaria que se llama trabajo, del que no me quejo mucho, me trae un poco sin tiempo
pero creo que ya pude volver a ordenar los horarios y poder leerte más seguido
un gran saludo y mil gracias por estar siempre presente

andres

ONUBIUS dijo...

De cuando en cuando necesitamos de nuestra particular soledad, la que alimenta nuestros mas intimos rincones en donde como bien dices una flor puede representar la magia deseada, donde un simple gesto puede acompañar nuestro camino, descubriendo todas esas pequeñas cosas que a veces no le prestamos la suficiente atención y están ahí, gritandonos que existen, deseando un poquito de atención, hay desacelerar el ritmo, disfrutar de las pequeñas grande cosas que algún día puede que echemos en falta y sea tarde para rectificar...Abrazzzusss...

Britanny dijo...

Que envidia sana me das, ojalá yo me atreviera a irme de viaje sola, aunque no lo descarto en el futuro. Desde luego parece que vives en lugares mágicos creados por la imaginación o la informática, vaya fotos de lugares de ensueño. Me alegro de que haya gente como tú que realmente sepa apreciarlos ;)

Mariana dijo...

Buenas!!
Me alegro mucho que hayas disfrutando tu viaje. Maravillosa la imagen de la orquidea,y mas grandioso aun lo profundo que pudiste rescatar apreciando un minimo detalle. Me enorgullese conocer gente capaz de disfrutar de las pequeñas cosas, y que aprenden y confia en los mensajes de la sabia naturaleza.
El lugar se ve paradisiaco,simplemente mágico.
Un beso enorme, me alegra que hayas vuelto.
Mariana.

simplemente yo dijo...

Me alegro de q hicieras el viaje... Se te ve tan bien.. Ojala yo pudiera tener tanta paz dentro de mí como para eso... Bueno si la orquidea puede renacer, yo tb podré... gracias guapa.. besos

Hada dijo...

Srta. bomba de humo:
Agradezco tu comentario y no te preocupes cuando no lo hagas, escribo para desahogarme, y agradezco a los que me leen aunque no necesariamente comenten.

Blogger a tiempo parcial:
Si la foto te parece inpresionante, lo que pasé esos días de viaje fueron aún mejores.

Pablo Mariosa:
La soledad tiene su encanto, la compañía también... todo depende de lo que necesitemos en el momento.

Andrés:
Espero que el tiempo que te has tomado sea suficiente para que escapes de la rutina y regreses renovado.

Onubius:
Es cierto eso: algunas cosas reclaman nuestra atención a diario y sólo damos por sentado que las tendremos siempre... hasta que empezamos a extrañarlas.

Britanny:
Creo que la magia depende de nosotros mismos. De seguro muchas personas pasaron por los mimos caminos que yo caminé sin apreciar las mismas cosas que yo. Para mí fue una experiencia especial, para otros, pudo ser sólo un paseo más o algo de rutina.

Mariana:
Si algo he aprendido es a apreciar tanto las cosas pequeñas como las grandes; así somos un poco más felices =)

simplemente yo:
Estoy segura de que podrás renacer como la orquídea y después estarás mejor.