domingo, 12 de octubre de 2008

Cómo decirle a un hada que deje de soñar?


Hoy amanecí un poquito diferente, porque es una de esas veces en las que simplemente no puedo detener a la fuerza el millón de mariposas que llevo dentro y se me escapan. A veces pasa, que sin motivo alguno, les da por irse a volar y me arrastran con ellas. Nada lo ocasiona (eso creo), pero cuando pienso que el asunto está superado, ellas vuelven a revolverme la existencia.

No estoy acostumbrada a renunciar a mis sueños, usualmente hago lo posible e imposible por alcanzarlos, al punto que me pongo medio testaruda cuando de sueños se trata. Aún así, existen algunos anhelos a los que renuncio casi desde el principio; son pensamientos que la mente desecha porque en el fondo la razón sabe que es imposible o que no va a resultar, pero el corazón tiene mente propia y hace lo que se le da la gana... si alguien encontrara la fórmula para ir en su contra, sin lugar a dudas se haría millonario, porque sé que hay miles de personas como yo intentando sobrevivir a esa eterna lucha.

Ahora mismo estoy en la difícil tarea de devolver a todas esas mariposas a su lugar, para que no trastornen el resto de mi ambiente. No es tan sencillo, pero sé que voy a poder hacerlo en un par de horas... o días. No podemos estar soñando todo el tiempo, y mucho menos con cosas imposibles.

5 comentarios:

MARIO ALONSO dijo...

Es imposible detener a las mariposas. Tal vez sea mejor tratar de comprender por qué se empeñan en salir en desbandada.
Creo que ambos necesitamos una sobredosis de moral y muchísimo cariño.
Sé fuerte, amiga. Un beso.

El Bueno de Cuttlas dijo...

Los soñadores son incansables, lo sé por experiencia propia. Sólo hay que leer a Calderón de la Barca...

Saludos

Nuka dijo...

Yo nunca renuncio a mis sueños, por muy imposibles que sean de realizar, ya que a mí me hace feliz el hecho de pensar que algún día puedan llevarse a cabo. Me encanta soñar despierta, pensar en mi mundo imaginario en donde todo lo que me rodea es maravilloso y que todo lo malo que pueda dañarme no existe. Es un modo de desconectar de todo el estrés que nos rodea día a día y de lo asqueroso que puede llegar a ser la vida real. De todos modos siempre es bueno darse cuenta de que perderse mucho por esas praderas no es del todo saludable, hay que ser realista pero soñar es una de nuestras mejores virtudes y, aunque se dará el caso en el que muchos de nuestros sueños no se realizaran, no es nada malo poseerlos en nuestro corazón.

Hada dijo...

Mario Alonso:
Si supieras las ganas que me dan de desaparecer esas mariposas una a una te espantarías de seguro.

El Bueno de Cuttlas:
Mencionaste las palabras soñadores e incansable, dos palabras que me describen bien, pero te juro que las mariposas me están sacando de quicio.

Nuka:
Es bueno tener sueños y no renunciar a ellos, pero hay sueños a los que debemos renunciar porque dependen de otras personas cuyo sueño no es igual al nuestro.

simplementeyo dijo...

Sí sé lo q se siente cuando esas mariposas se escapan.. y a veces cuesta conseguir q vuelvan.. pr bueno habrá q vivir con ello. besos
PD: La oreja de van gogh lo decía en una de sus canciones del antiguo disco.