miércoles, 26 de noviembre de 2008

Volver sobre mis pasos


Hace unos días visité una pequeña ciudad y llegué bastante temprano para encontrarme con la novedad de que todo el mundo dormía, y que no tendría manera de encontrar información turística hasta las 10 am. Como no estaba dispuesta a desperdiciar 3 horas de mi vida esperando, decidí tomar un camino cualquiera, como he hecho otras veces, para intentar llegar a una de las múltiples cúpulas de los antiguos edificios de la ciudad y me encontré de todo: canales, edificios de lindas arquitecturas, campanarios, nieve, una ciudad parecida a Venecia, con paisajes impresionantes, un viento delicioso, una torre con una vista completa de la ciudad, graciosos senderos, un banco, un lago y hojas otoñales sobre los caminos. Sin embargo, mientras me adentraba a la ciudad pensaba en el camino de vuelta y me encontré a mi misma con una sensación extraña, mezcla de fascinación y miedo; fascinación porque sabía que la experiencia podría resultar interesante, y miedo porque me preocupaba el hecho de no poder encontrar el camino de vuelta a la estación y regresar en las mismas condiciones en que había llegado.

Algo parecido me sucede cuando emprendo alguna nueva experiencia personal; por lo general quedo totalmente paralizada entre esos dos pensamientos y puede que al inicio vacile un poco (o bastante) antes de tomar una decisión, por aquello de "no poder volver sobre mis pasos" y más que eso, me preocupa que aunque siempre tenga la posibilidad de regresar, ciertas cosas, situaciones, personas y sentimientos pudiesen no quedar igual después de ese regreso... la sola idea de imaginármelo puede aterrarme demasiado. Por lo general, la fascinación y mi curiosidad pueden más que el miedo, como en el caso de la visita a la ciudad aquella; pero hay unas pocas veces en que prefiero no hacer nada, permanecer pasiva, o peor aún, regresarme a medio camino con las manos vacías.

Ahora mismo paso por esta situación y entre las cosas que a veces pienso, me pregunto si lo que hago está bien o no, si no estaré siendo irresponsable... quiero detenerme? quiero volver a dónde estaba antes? Definitivamente no, el camino hacia delante parece ser mejor de lo que pensé, pero no puedo negar que varias veces he mirado sobre mi hombro para visualizar el antes y el después. Aún así, prefiero seguir adelante esta vez y ver por mí misma si me encontraré con un lindo paisaje al final del camino (si es que tiene final) o si por el contrario sólo tendré un precipicio bajo mis pies, por el que tenga que caer irremediablemente. Sea lo que sea con lo que me encuentre, tendré que asumir las consecuencias de lo que pase, porque me metí yo sola en esto... o no? Ya ni recuerdo.

6 comentarios:

El Bueno de Cuttlas dijo...

Un buen amigo mío me comentó una vez que la vida real debería aprender una cosa de los videojuegos: la posibilidad de guardar las partidas jugadas/vividas.

Pero, de momento, eso no es así y hay que forjar el camino poco a poco. El volver, detenerse o continuar es cuestión de uno mismo. Hay una muy buena película del maestro Eastwood que ilustra bien esta situación humana: "Los Puentes de Madison" ("The Bridges of Madison County").

Un saludo :-)

Nuka dijo...

Hola ^-^
Tienes una sopresa en mi blog, pásate.
Besitos...

Britanny dijo...

Aish el miedo, ese maldito demonio que siempre nos complica la vida. Yo soy una experta en miedos, no porque los domine sino porque estoy ganándome una buena experiencia luchando día a día contra él a medida que se presenta bajo multiples formas. Pero al final, por duro que parezca la única manera de dejarlo atrás es siguiendo adelante ;)

Admiro mucho tu espíritu emprendedor, besos!

Hada dijo...

El Bueno de Cuttlas:
En las manos de cada uno está forjar nuestro destino, eso es correcto, sólo que a veces se nos hace difícil visualizar, qué decisiones repercuten en nuestro futuro en mayor o menor grado.

Tendré que ver la película que me recomiendas, creo que alguna vez la vi, pero no me molestaría verla nuevamente =)

Nuka:
Gracias mil, nuevamete =)

Britanny:
A veces no es sólo miedp, también está la incertidumbre y ésa no ayuda para nada.

simplementeyo dijo...

Bueno creo q el camino siempre va hacia delante.. No tengas miedo, si caes tb es parte de vivir.. y te levantarás lo sé... AHora disfruta de tu camino y piensa q aunq ahora volvieras atrás ya las cosas son diferentes, pq siempre te preguntarías q hubiese pasado (y esa incertidumbre es lo peor) así q sigue. Además la vida es cambio, ya sabes el rio siempre vuelve al mismo sitio, pr nunca lleva el mismo agua) Besos y suerte

Hada dijo...

simplemente yo:
Es imposible no sentir miedo justo cuando me percato de que lo que siento es más grande de lo que imaginaba. Regresar siempre es una opción, la más cobarde, pero aún así es una opción, aunque tienes razón en decir que no sería igual si volviera. Lo reconocí en ese momento (cuando dije: "ahora ya no podremos ser amigos por siempre") y lo reconozco ahora. Mis planes siguen como están, no voy a cambiarlos... no me devuelvo, puedo parecer testaruda, pero no me voy a regresar justo ahora.