miércoles, 28 de enero de 2009

Una semana


Caminar de la mano, hacer compras, compartir besos y abrazos, reír, provocar sonrisas, cocinar juntos, compartir un alfajor, ver un concierto, escuchar música, sentarnos en el césped, contar cosas que no sabía el uno del otro, compartir silencios, escuchar su corazón, preguntar, responder, sentir confianza, ponernos apodos, consentir, perderme en su mirada, ser flexibles, pensar poco (o nada), acostumbrarnos a nuestros ruidos y manías, pasar algo de hambre, improvisar, celarnos, ser posesivos, tranquilizarnos por momentos, intranquilizarnos en otros... acortar distancias y alargar caricias.

Fue una semana en la que hubo de todo, en la que hicimos lo que quisimos, en la que fuimos nosotros mismos y en la que nos sentimos demasiado cómodos el uno con el otro, como si hubiéramos vivido así toda una vida. Al inicio creí que la semana alcanzaría y que hasta sobraría tiempo, pero al cabo de unos días supe que quedarían algunas cosas por hacer e irremediablemente quedamos hablando de una próxima vez.

Hoy hace una semana desde la última vez que lo vi en la terminal de buses mientras yo me alejaba de su lado porque tenía que regresar a mi país, a mi ciudad, a mis deberes y con mi familia. A pesar de que han pasado pocos días desde nuestra despedida, siento que no lo he visto en meses... y es que cuando se extraña a alguien, el tiempo pasa demasiado lento (acá estoy nuevamente hablando de extrañar).

No hicimos más que regalarnos todo el cariño que cabía en cada instante en el que estuvimos cerca, sin embargo, al final de cada día siempre termino sintiendo que aunque estoy en donde "debería" estar, voy por el camino incorrecto... No es tan fácil haber tenido el paraíso al alcance de la mano y regresar a la vida normal después de eso... peor aún es saber que hay 5684 kilómetros en medio que nos mantendrán separados hasta quién sabe cuándo. Como hubiera dicho mi abuelo: "Pasaré trabajo hasta que me acostumbre" (si llego a acostumbrarme).

viernes, 23 de enero de 2009

Quién te quitó el hambre?


Parece que a cierta hora de la noche, sólo se me ocurre decir la verdad y toda la verdad. Muestra de eso, es la charla que tuve con mi madre ayer, mientras cenaba un alfajor:

Mamá: Sabes que no puedes vivir sólo de comer alfajores, no?
Hada: Claro que se puede, es comida
Mamá: Eso no te alimenta bien
Hada: Pero comerlos me hace feliz. Además, no tengo apetito
Mamá: Quién te quitó el hambre?
Hada: Hmmm? Nadie me quitó el hambre, a qué viene la pregunta?
Mamá: A que no te has sentado a comer una comida completa desde que regresaste. Tampoco comían mientras estaban de vacaciones?
Hada: Sí comíamos, pero no tanto
Mamá: Y cómo sobrevivían?
Hada: Creo que nos alimentábamos de besos
Hmmm... mejor olvida lo último que dije... era broma
Mamá: No me pareció broma, pero tú sabrás
Hada: =) Cambiamos de tema?

domingo, 11 de enero de 2009

Extraño...


Extraño a papá... su forma de sonreír, de decir las cosas siempre con una canción, su compañía, sus consejos, su peculiar forma de ver la vida... y extraño sentirme como una niña de 8 años cada vez que me abrazaba. Duele extrañar cuando sabemos que eso que extrañamos no lo tendremos nunca más y éste es el caso, pero me queda la tranquilidad de saber que aproveché al máximo del tiempo que lo tuve en vida, que compartí con él todo lo que una hija puede compartir con su padre y que en mí queda mucho de todo lo que él me enseñó.

También extraño Hawaii y todo lo que tuve allí por 8 meses, tener la playa cerca y caminar por la arena todas las tardes, no pensar en que habría tráfico para llegar a la oficina, mi apartamento, mis compañeros, mis horarios flexibles, mis actividades, mi libertad... Es posible que en algún momento de mi vida pueda regresar a Hawaii, pero sería difícil tener el conjunto de todo lo que tuve y me hacía bien... al menos me queda la dicha de haber podido vivirlo y fue una experiencia que me ayudó a crecer tanto personal como profesionalmente.

Y por último (pero no menos importante) lo extraño a Él... tenerlo en mi bandeja de entrada a diario, charlar por horas, que pudiésemos conversar de cualquier tema(hasta de "Ella"), compartir todo, que me diga "Corazón", hacer listas, que me cele, sus escaleras, sentirme vulnerable cada vez que me acorrala para hacerme confesar que soy sólo suya, que me pregunte qué siento cuando menos lo espero, estar cerca de él, sentime libre y segura al caminar de su mano, compartir una banca y sentir que se detiene el tiempo a su lado.

Definitivamente éste es el tema más complicado de mi lista de "Extraño", porque aunque "Él" sigue allí, la situación no es igual que un principio, no digo que sea mejor o peor, sólo que hubo cambios. Algunas situaciones ocurrieron, pasaron y no volverán... tal vez ésas son las que más extraño. Otras siguen allí con unas pocas variantes y con algunas interrupciones "virtuales", pero no han desaparecido del todo. Y están aquellos eventos que ocurrieron por espacio de dos días y que ninguno de los dos esperaba que pasaran; eventos que se detuvieron porque era necesario regresar a la realidad, pero que eventualmente volverán a repetirse, aunque sea por un corto tiempo.

Puede parecer tonto extrañarlo tanto justo ahora que estamos a pocos días de volver a vernos, pero no puedo evitarlo; el contacto con "Él" durante las últimas semanas ha sido casi nulo y no contar con su acostumbrada presencia me hace sentir preocupación, incertidumbre y hasta cierto grado de alteración. Hay un espacio de mi vida que sólo "Él" puede llenar (me guste o no), y cuando no está, puedo palpar el tamaño del vacío que su ausencia me deja... y eso me asusta... demasiado.

jueves, 8 de enero de 2009

El beso


Por fin pude terminar de leer el libro que empecé a finales de octubre del año pasado. De más está decir que después de tres meses tuve que empezarlo desde el principio, pero al final valió la pena sacar el tiempo para concluir esta lectura.

La mayoría de mis conocidos y amigos sabe que soy adicta a la lectura, y por lo general, cuando me meto en un libro, lo hago en serio y no quedo satisfecha hasta que lo termino. Con este libro en particular la experiencia fue diferente, tal vez porque no lo escogí yo, sino que me lo regaló una amiga y yo nunca había escuchado de ese libro ni sabía de qué se trataba... quizá porque mientras lo estaba leyendo lo conocí a "Él" (que definitivamente resultó ser mucho más interesante e importante que ese libro), mi atención se desvió y mi interés por esa lectura se fue literalmente al piso... puede también que me haya interesado de momento otra lectura a la que le tenía el ojo puesto desde hacía rato (Angel) y efectivamente terminé de leer en menos de un día y casi en una sola sentada. Sea lo que sea que me haya dilatado terminar la lectura de este libro, no fue el libro en sí, sino factores externos.

Admito que en varias ocasiones tuve ganas de detener la lectura y abandonar el libro porque me enojó un poco la forma en cómo se desenvolvía la historia (hubiera preferido darle más matices felices en lugar de trágicos), pero después de tomarme varios tragos de paciencia, continué la lectura, para al final descubrir que es un escrito excelente, que el relato tiene maravillosas enseñanzas y muchas ideas en las que ni siquiera se me habría ocurrido pensar antes de leerlo.

Demoré un poco en descubrir la joya que es este libro, pero al final lo hice y me alegro por eso, primero porque no me gusta dejar nada a la mitad, segundo porque fue un regalo que alguien me dio con mucho cariño y tercero, porque algo me decia que no era un mal escrito, sólo resultó tener un enfoque diferente al que yo estaba acostumbrada, pero lo diferente no es malo y siempre puede resultar en un verdadero éxito.