miércoles, 28 de enero de 2009

Una semana


Caminar de la mano, hacer compras, compartir besos y abrazos, reír, provocar sonrisas, cocinar juntos, compartir un alfajor, ver un concierto, escuchar música, sentarnos en el césped, contar cosas que no sabía el uno del otro, compartir silencios, escuchar su corazón, preguntar, responder, sentir confianza, ponernos apodos, consentir, perderme en su mirada, ser flexibles, pensar poco (o nada), acostumbrarnos a nuestros ruidos y manías, pasar algo de hambre, improvisar, celarnos, ser posesivos, tranquilizarnos por momentos, intranquilizarnos en otros... acortar distancias y alargar caricias.

Fue una semana en la que hubo de todo, en la que hicimos lo que quisimos, en la que fuimos nosotros mismos y en la que nos sentimos demasiado cómodos el uno con el otro, como si hubiéramos vivido así toda una vida. Al inicio creí que la semana alcanzaría y que hasta sobraría tiempo, pero al cabo de unos días supe que quedarían algunas cosas por hacer e irremediablemente quedamos hablando de una próxima vez.

Hoy hace una semana desde la última vez que lo vi en la terminal de buses mientras yo me alejaba de su lado porque tenía que regresar a mi país, a mi ciudad, a mis deberes y con mi familia. A pesar de que han pasado pocos días desde nuestra despedida, siento que no lo he visto en meses... y es que cuando se extraña a alguien, el tiempo pasa demasiado lento (acá estoy nuevamente hablando de extrañar).

No hicimos más que regalarnos todo el cariño que cabía en cada instante en el que estuvimos cerca, sin embargo, al final de cada día siempre termino sintiendo que aunque estoy en donde "debería" estar, voy por el camino incorrecto... No es tan fácil haber tenido el paraíso al alcance de la mano y regresar a la vida normal después de eso... peor aún es saber que hay 5684 kilómetros en medio que nos mantendrán separados hasta quién sabe cuándo. Como hubiera dicho mi abuelo: "Pasaré trabajo hasta que me acostumbre" (si llego a acostumbrarme).

6 comentarios:

Yoyo dijo...

Es díficil, tan díficil como desgarrador, estar alejados de la persona que se ama, verdad??? yo como nunca sé como animar en estos casos, porque solo uno sabe lo que le arde dentro del alma, solo te digo, que liberes tu añoranza con las letras.. eso ayuda... o al menos a mi me ayuda!!
Besossss y animo amiga. muaaaaaaaa
Yoyo

TARANTULA dijo...

!Quien sabe donde deberiamos estar?
tendriamos que aprender a seguir a la ley del corazon!cuando se ama,y la gran enemiga es la dama de la distancia solo el camino lo marca el amor!siempre y cuando,las dos partes amen de la misma forma!


quiza,este sentir sea para mi bastante familiar!


me gusta como escribes,po que en ti....se refleja verdad!!!!!!


gracias..... beso

Britanny dijo...

Cuando tenía 18 años empecé una relación a distancia (1000kms aprox) y me sentía tan enamorada que me pasé 5 años justificando la distancia. Con el tiempo me he dado cuenta de que aquel amor no lo valía y que tal vez esa distancia crea tanta ausencia que tal vez no siempre valga la pena. Cuando amas necesitas tocar, sentir, abrazar, el cariño a veces no perdona la distancia. Aunque todo esto tiene una pega: no puedes elegir de quién te enamoras ni cuándo desenamorarte :(

ONUBIUS dijo...

Son duras las distancias y difícil acostumbrarse a ellas cuando a quien se desea forma parte de las lejanas caricias, abrazos y miradas complices. Aun así, no hay distancia que no se pueda acortar, si el tiempo juega en contra, siempre nos quedara la posibilidad de disimularlas..
Abrazzzusss...

simplementeyo dijo...

Uff, mi niña, yo tb lo echo de menos (pr él parece q no a mí) y lo peor es q yo lo tengo tan cerca pr sé q no debo y por eso me mantengo alejada. En mi caso, nuestra semana demostró tood lo contrario... pr en el vuestro veo q fue fantastica, así q disfruta del tiempo q tengáis, si es q hay más. Yo creo q hay q luchar por lo q se quiere.. Así q adelante, mi niña. besos
PD; Yo no tengo tan claro q es ahí donde tengas q estar... quizás tengas q estar donde quieras estar.. besos (perdón si soy una romántica.

Hada dijo...

Yoyo:
Como dice un viejo y conocido refrán: no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. Ya amanecerá y veremos... mientras, prefiero no preocuparme, eso nos resta años de vida :p

Tarantula:
Seguir la ley del corazón es demasiado tentador, pero no siempre es tan alcanzable. Se hace lo que se puede, y cuando no se puede, se acepta y listo.

Britanny:
Las distancias son difíciles de superar, pero no es lo que divide a las personas... los sentimientos lo hacen.

Onubius:
Es verdad, "no hay distancia que no se pueda superar", siempre y cuando haya coincidencia de sentimientos.

Simplemente yo:
Luchar por lo que se quiere es una cosa, forzar sentimientos es otra... aunque puede que la diferencia entre esas dos sea muy pequeña.