viernes, 22 de mayo de 2009

Ya pediste un deseo?


Ayer llevé a mis sobrinas gemelas a pasear después que salí del trabajo y lógicamente, nos agarró la noche en la calle. Mientras conducía de vuelta a casa por la autopista, sobre el tramo marino, una de ellas empieza a gritar entusiasmada, dándole tirones a mi blusa y señalando el cielo estrellado:

- Tía!!!! Tía!!!!... mira, mira, miiiiraaaaa!!!!!!!! La estrella de los deseooooos!!!!!!!
- Sí? Y cuál es? – pregunté mirando de reojo hacia la ventana
- Es la más linda, la más grande y la más brillante de tooooodas las estrellas, no la ves? Mira, mira, ahí está! Siempre le pedimos un deseo y se nos cumple. Vamos a cerrar los ojos y a pedirlo... vamos, corre antes de que se vaya.

Su expresión, mezcla de alegría e infantil ingenuidad, me hizo sonreír y pensé por un momento en cierta tontería que alguna vez compartí con alguien sobre "contar estrellas". Miré por el retrovisor y las vi tomarse de la mano mientras cerraban los ojos con fuerza por 2 segundos y luego dijeron sonreídas a la vez: "Listo". "Qué par de mocosas tan especiales", pensé, "qué habrán pedido?". Al parecer, tienen superpoderes, porque justo antes de que hiciera la pregunta, una me respondió:

- Pedimos paletas de frutas para las dos. Ya pediste tu deseo, tía?
- No, todavía no lo pedí
- Pídelo, antes que pierdas la estrella... corre, corre, coooooorreeeeee
- Ok, pero sin cerrar los ojos porque estoy conduciendo
- Ahora sí lo pediste?
- Sí, ya lo pedí
- Y... que pediste?
- Hmmm... es... complicado
- Por qué? Pediste miles de paletas de frutas?
Ahí ya no pude aguantar más y solté mi carcajada (pero no les respondí).

El resto del camino no hice más que pensar en cómo cuando somos pequeños, nuestros mayores problemas están relacionados con cosas sencillas, como conseguir dulces y golosinas y, a medida que pasan los años, esos problemas que quisiéramos resolver, se hacen más y más complejos.

También pensé en la inocencia y espontaneidad que todos tuvimos antes y que por diversos motivos, mientras crecimos, preferimos ignorar o mantener en un segundo plano. Aunque seamos grandes, siempre habrá un niño dentro de cada uno con ganas de creer, de expresarse y de sentir sin limitaciones. De vez en cuando, dejémoslo salir. No hace mal recordar y volver a vivir esos pequeños momentos llenos de ternura, magia e ilusión. Aunque no veamos una estrella fugaz, ni la estrella de los deseos, podemos cerrar los ojos, pensar en algo lindo y pedir eso que quisiéramos tener, creyendo que lo vamos a conseguir. Seguramente después de hacer eso, nos sentiremos mejor.

9 comentarios:

Enrique Sabaté dijo...

Desea entonces miles de paleta de fruta, es sencillo y tierno, luego la vida nos va dando raíz de genjibre y a ratos sólo hiel.

Siempre queda un momento para pedir golosinas.


Llegué de casualidad y te saludo.

Yoyo dijo...

ay mi niña... me hiciste sonreir imaginando la escena, esa dos niñas.. el tiro de la camisa... sus ojos cerraditos para pedir el deseo y tu carcajada..

Que tan cierto es y en parte algo entristecedor ver como se va apagando esa inocencia infantil... se podrá recuperar? yo creo que no, pero las ilusiones nunca se pierden, o al menos eso quiero creer yo..
Besitos
Yoyo

PALOMA dijo...

Inocencia ,que jamas deveria de desaparecer en nosotros ...

Me gusto tu blog con tu permiso .me hago seguidora .
Un besito.

El Bueno de Cuttlas dijo...

También existen estrellas gemelas, pero no sé si conceden deseo doble. En cualquier caso, la infancia normalmente suele ser una etapa tierna en una persona, donde germina y se forma la personalidad de cada uno. Conviene mantenerla en el recuerdo todo lo que se pueda.

Salud.

Nuka dijo...

Hada ^-^

Me ha encantado la anecdota, es algo que nos hace pensar mucho... Yo siempre tengo a mi nena interior hablandome a cada instante.

Por cierto, tengo algo para ti en mi blog, pásate en un momentito libre.

Muchos besos ^3^

Anónimo dijo...

Esas dos parecen sobrinas de la tia, ojalá te vieras tu misma cuando hay luna llena. Lo soñador va en la sangre (parece).

Rafa

Hada dijo...

Enrique Sabaté:
En lugar de paletas, pediría chocolates... los adoro
Gracias por pasar y comentar.

Yoyo:
Suelo pensar que a todos nos queda cierto rasgo de inocencia, aunque no lo dejemos ver todo el tiempo. Y en cuanto a las ilusiones, puede que las perdamos algunas veces, pero siempre podemos armarnos con nuevas ilusiones.

Paloma:
Lo que no deberíamos perder es esa habilidad de encontrar la belleza en las cosas simples de la vida.

El Bueno de Cuttlas:
La infancia por lo general está llena de bellos momentos, los cuales se transformarán en recuerdos perdurables cuando crecemos... ojalá nunca olvidemos lo bueno que vivimos durante la niñez.

Nuka:
Precisamente por eso prefiero pensar que tenemos algo de inocencia por ahí guardado y que puede salir a flote cuando más la necesitemos. (Gracias por el premio).

Rafa:
Hay muchos soñadores por ahí, pero tú le ganas a cualquiera =)

Abrazos! =)
Gracias a todos por sus opiniones

simplementeyo dijo...

Hl guapa, yo como trabajo con niños, casi siempre veo muestras como esas, y así no dejo morir la niña q llevo dentro. Ahora mismo acabo de pedir mi deseo, espero q el tuyo tb se cumpla. Por cierto, te hice caso y como no era capaz de arrancarme la espina, decidí seguir con ella, y ahí estamos (pq él volvio) así q ya veremos q pasa.. AUnq creo q algún día tendré q arrancarla, pr de momento... voy a vivir.. Besos

Hada dijo...

simpelementeyo:
Tengo la dicha o la suerte de que los deseos que pido siempre se me cumplen... lo que pasa es que hay ciertas cosas que no me atrevo a pedir... soy tonta, no?

Abrazos!