lunes, 15 de junio de 2009

Palabras que matan


Lo peor de las palabras hirientes, no es lo que expresan en sí, ni el daño que ocasionan... Lo peor de ellas es que la persona que las diga no sea capaz de reconocer que se equivocó, aún sabiendo el daño que hace.

Al fin y al cabo todos somos humanos y nos equivocamos; seguramente hemos herido a otros con cosas que decimos, pero reconocer que lo hicimos y evitar cometer el mismo error en adelante es lo que nos demuestra que la otra persona nos importa. Si nos quedamos de manos cruzadas esperando un perdón sin haberlo pedido y sin demostrar el menor remordimiento, le hacemos un daño incalculable a quienes herimos, pero también nos lo hacemos a nosotros mismos.

Es increíble cuántas amistades, amores, ilusiones y oportunidades pueden morir en nombre del orgullo.

5 comentarios:

SerendipitY dijo...

Asco de orgullo y de las pocas veces que he sido capaz de tragarme.
Que difícil es decir que te equivocastes y que tuviste la culpa en aquel momento que hizo que todo cambiara.
No sé porque será tan complicado, porque el quitarnos la chaqueta orgullo sólo nos beneficiaría!
Ánimo a todos para conseguir dejar de ser un poquito orgulloso en los momentos claves!
Saludos

ONUBIUS dijo...

A palabras necias, oídos sordos...dice un dicho por estos lares. Y es cierto, es mejor no dejarse llevar por aquellas palabras que tratan de herirnos por el simple hecho de hacerlo. Cuando sin querer se dicen, por cualquier motivo, posiblemente tenga una connotacion distinta, pero igualmente no hay que dejarse llevar por el primer impulso, es mejor contar hasta diez o hasta mil, una retirada a tiempo es una victoria, ya habrá tiempo de rematar esa victoria, y la palabra es el origen de la grandeza, tiempo habrá de aclarar la oscuridad...

Abrazzzusss

Pablo Mariosa dijo...

Y qué bien que se siente reconocer nuestros errores. No es que uno disfrute de su imperfección, pero ser humilde y admitir las equivocaciones que uno puede tener es una forma de quitarse ciertos pesos de encima, ¿no?

¡Gracias por el mensaje-amenaza que me escribiste! jajaja

¡No compres pasajes para Buenos Aires! Quedate tranquila que estoy escribiendo. Mañana rindo un examen y, si todo marcha bien, por unos días voy a estar más aliviado, así que voy a aprovechar para ponerme al día con mi blog y con mis blogs amigos.

Un beso,

Pablo

simplementeyo dijo...

Pues sí, tienes razón, aunq tb hay personas q hieren y luego piden perdón y luego vuelven a hacerlo; en ese caso tampoco me vale. Una cosa es q te equivoques pr debes de aprender de ello y además hay palabras q una vez dichas, ya no pueden solucionarse. Besos

Hada dijo...

Serendipity:
No sé qué me he tomado, pero cada vez se me hace más fácil reconocer mis errores, aceptarlos y hacer lo posible por no volver a cometerlos... será que ya voy madurando? Pues, al parecer, ya era hora.

Onubius:
Cuando esas palabras llegan al alma, no es suficiente hacerse de oídos sordos... y no es tan fácil olvidar cuando algo te hiere demasiado. Aunque el tiempo lo cura todo... o eso dicen.

Pablo Mariosa:
Sí, se siente bien quitarse pesos de encima, sólo que al inicio no es tan fácil reconocer que fallamos; aunque todos sabemos que no somos perfectos, no está en nuestra naturaleza reconocer con facilidad cuando nos equivocamos.

simplementeyo:
Con los reincidentes las cosas son diferentes... Bueno, en realidad todas las situaciones son diferentes unas de otras, igual que todos somos diferentes entre nosotros.

Abrazos!