martes, 22 de septiembre de 2009

Contrario a lo que parece



Muchas veces, mientras camino entre alguna bulliciosa multitud, tengo la sensación de estar sola, y suelo pensar que cada uno de esos seres que componen la muchedumbre está en su propio mundo, perdido en sus propios pensamientos, en sus problemas y persiguiendo objetivos individuales. A veces me entretengo imaginando lo que están pensando o lo que harán ese día... los observo y pienso que todos somos diferentes entre nosotros, pero que tal vez muchas cosas nos identifiquen sin siquiera imaginarlo.

Por increíble que parezca, lo contrario ocurre en ocasiones... sobretodo en esas noches, en las que me encuentro totalmente sola en mi esquina de un octavo piso, cuando hasta la casa permanece en silencio como haciéndose cómplice de la situación... luego me da por mirar a través de alguna ventana, observo alguna estrellita titilando y es entonces cuando suelo sentirme acompañada, porque pienso que en ese preciso momento hay al menos una persona que me aprecia pensando en mí y con suerte habrán muchas personas pensando y haciendo lo mismo que yo. Las noches claras me hacen recordar a las personas quiero y me quieren, ya sea que estén cerca o lejos... y también llegan a mi memoria los que quise y me quisieron pero ya se han marchado... y en ese momento siento que están todos allí... conmigo, y algún modo es así...

Aunque parezca que estoy sola, no lo estoy, y cuando parece que estoy acompañada, podría encontrarme más sola y perdida que nunca.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cuando las cosas no resultan como las planificamos...


Cuando quieres algo es como planificar un viaje de vacaciones a Italia. Compras guías de viaje y haces planes maravillosos: el Coliseo, el Michelangelo, las góndolas de Venecia... hasta aprendes algunas frases que te serán útiles en italiano. Después de algún tiempo, llega el gran día, empacas tus valijas y tomas el vuelo. Varias horas después, el avión aterriza y la azafata te dice "Bienvenido a Holanda". "Holanda?" dices tú, "Cómo que Holanda? Yo me registré en un vuelo para ir a Italia porque toda mi vida soñé con ir allí".

Pero hubo cambio en los planes de vuelo, el avión aterrizó en Holanda y allí debes permanecer por un tiempo. Te han llevado a un lugar que a tu parecer es horrible, asqueroso, desagradable, lleno de pestilencia, hambre y enfermedad. Así que debes salir a comprar nuevas guías de viaje para ese lugar, debes aprender un nuevo lenguaje y conocerás un nuevo grupo de gente que nunca habrías conocido.

Es sólo un lugar diferente. Más lento, más pacífico y no tan llamativo como Italia. Ya que estarás allí por un tiempo, respiras hondo, miras alrededor y empiezas a notar que Holanda tiene tulipanes, molinos de viento, canales, lagos y lindas edificaciones. Después de todo, Holanda es un país hermoso y digno de disfrutar.

Pero muchos de los que conoces, van a Italia y regresan alardeando de lo maravilloso que es estar allá. Y tú sólo piensas: "Sí, ése era el lugar en donde se suponía que yo debía ir... eso era lo que había planificado". Y te sentirás frustrado porque nunca irás a Italia y porque tu sueño de conocer ese país, ahora es inalcanzable. Pero si desperdicias tiempo murmurando y pensando en el hecho de que nunca fuiste a Italia, estarás desaprovechando la oportunidad de disfrutar lo especial, adorable, sencillo, único y excepcional que es estar en Holanda. Si te fijas con cuidado, hasta podrías alardear mucho más que tus conocidos... eso, si aprendes a amar lo maravilloso que es estar en Holanda.


Extraído de la composición "Bienvenidos a Holanda" de Emily Perl Kingsley

jueves, 10 de septiembre de 2009

Cuando el "acá" se convierte en "allá"


Es curioso que me empeñe en pensar en otro lugar justo cuando estoy sentada en mi banca, en mi rincón favorito y también es extraño que cuando estoy en aquella otra ciudad, nunca extrañe mi mar. Por increíble que parezca, el alivio y la estabilidad que por lo general siento cuando regreso a casa, no lo sentí esta vez; ahora mi rutina me parece odiosa y hasta había olvidado lo temprano que tengo que levantarme para ir al trabajo, el tráfico, el ruido de la ciudad y el calor insoportable que hace sin importar que llueva o no.

Siento que el tiempo pasa más lento, me aburro hasta la saciedad y nada me parece demasiado divertido después de todo. La música no me hace bien... de hecho, me pone bastante sensible, por lo tanto, no escucho temas contaminados y cuando estoy en el auto, cambio de emisora constantemente en mi intento por evitar escuchar las canciones 1 y 8 del ranking de las más escuchadas esta semana. No cocino de buena gana desde hace rato, y a veces ni siquiera cocino, lo que es bastante raro en mí. Mis límitados vuelos sólo son causados por ciertos alfajores que traje como souvenir y mis mariposas, están calladas y tranquilas... son casi imperceptibles; si no las conociera demasiado bien, diría que escaparon para no volver.

Sigo disfrutando los amaneceres desde mi banca, cerca del mar, sin embargo, en cada pestañeo desearía que al abrir los ojos, no aparecieran los rascacielos de mi ciudad, sino las sierras y el lago de aquella otra ciudad... En lugar de estar a orillas de mi mar, desearía estar junto a sus latidos, entre sus brazos, escuchando su corazón...

Eso y más pasa... cuando estoy "acá" y no "allá"...

martes, 1 de septiembre de 2009

De vacaciones... acá


Estoy justo en la mitad de mis vacaciones en un lugar apacible y excepcional... aunque para ser sincera hoy no ha estado tan tranquilo, sobretodo porque desde que anocheció el viento ha rugido con audible fuerza y me ha parecido extraño, porque nunca había escuchado el viento de esa manera; si no fuera porque hace frío y porque ya estoy en pijamas, ya habría salido un rato para disfrutar de la noche, pero correría el riesgo de resfriarme si me atrevo a hacerlo. No tengo otra opción que quedarme dentro, debajo de las sábanas, escuchado el viento, hasta que me dé sueño... Sí, son más de la 1:00 am y ya debería estar durmiendo, pero tuve la genial idea de dormir cuando no debía y ahora no tengo nada de sueño (qué tonta!).

Ya amanecerá y veremos...