martes, 24 de noviembre de 2009

"La vida no se mide por las veces que respiramos, sino por aquellos momentos que nos dejan sin aliento"

Hay muchas formas de volar, pero lo mejor es hacerlo acompañado, ya sea física, mental o emocionalmente. Un vuelo solitario puede ser interesante, pero nunca será tan divertido como aquel que hacemos junto a alguien, sobretodo si ese alguien es especial y te hace volar aunque estés pisando el suelo.

Sin duda alguna, la compañía y cierto grado de complicidad son capaces de mejorar cualquier momento, además, hay muchas menos probabilidades de caer cuando estamos acompañados que cuando volamos solos. El hecho de sentirse seguro aún estando a metros del piso, sabiendo que esa persona no te soltará la mano y que estará allí cuando le necesites, es una sensación invaluable.

Como siempre lo he dicho, "por momentos como éstos, vale la pena vivir"... al final del camino, lo único que es realmente nuestro, son los recuerdos de los momentos vividos.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Amo a tres

Si de confesiones hablamos, tendría que admitir que la más humana de mis debilidades es que suelo enamorarme de seres, cosas y lugares que son excepcionales y únicos a su modo... me encanto fácilmente con ellos y luego no puedo sacarlos de mi corazón.

Como le comenté a un amigo de acá, "he encontrado más de un lugar que me ha enamorado a su manera... Por ahora, hay 3 ciudades que me vuelven loca, que adoro, y a las que visito cada vez que puedo. No sé por qué una no es suficiente, lo cierto es que todas tienen su encanto, todas me han calado de diferente manera en el corazón y todas me han enseñado mucho, aunque son muy diferentes entre sí. Imposible decidirme por una y no es que sea indecisa, sino que todas son maravillosas y en las tres hay gente que adoro."

Mi tierra:
Mi ciudad de edificios, puentes y costas
Justo en el centro de América (o al menos eso dicen). Es la tierra que me vio nacer y en la que he vivido gran parte de mi vida. Acá está toda mi familia y la mayor concentración de amigos que he hecho hasta el momento. Adoro la diversidad que muestra entre lo cosmopolita, lo antiguo, las estructuras de concreto y sus encantos naturales. Puedo estar en las dos costas (Pacífico y Caribe) en el mismo día. Además tenemos el Canal, nuestro orgullo, por el cual nos han legado el título de Puente del Mundo, Corazón del Universo, como agradecimiento por haber separado nuestra tierra para unir al mundo.

Mi escape:
Mi ciudad de playas, palmeras y volcanes
Está ubicada justo en el medio del Pacífico, basante lejos de tierra firme. Por la insistencia de un amigo soñador, visité esta ciudad en marzo del 2006 y fue amor a primera vista. Después, por varias coincidencias del destino, fui trasladada por 8 meses allí para trabajar en un proyecto especial... Ahora que miro hacia atrás, pienso que el momento no pudo ser más oportuno: yo necesitaba espacio, cambiar de ambiente, conocer gente nueva, y esa ciudad me abrió las puertas y me regaló todo eso y mucho más. Todavía extraño salir de la oficina e ir a caminar por la playa, escuchando música típica de estas islas. Es innegable que Honolulú es un paraíso impresionante, rico en historia, tradición y cultura... ya me atacaron las ganas de regresar.

Mi oasis:
Mi ciudad de sierras, lagos y castillos
Está localizada a 5,684 km de Panamá.. Emprendí el primer viaje allí como parte de las vacaciones que tuve el año pasado y aproveché para conocer físicamente a uno de mis buenos amigos que sólo había tenido oportunidad de conocer virtualmente, sin pensar que me enamoraría de esa curiosa ciudad. Me encanta la paz que me transmite ese lugar y lo que puedo encontrar allí... todo es tan sencillo y tan único que me hace sentir que estoy justo en donde tengo que estar, sin necesidad de preocuparme demasiado. A pesar de ser una ciudad pequeña, siempre conozco algo nuevo, y aunque visite un lugar conocido anteriomente, siempre tengo la sensación de estar allí por primera vez. "Mi oasis", además, viene con regalos incluidos: "Él" y mi kilómetro cero. No me atacan ganas de volver allí, porque desde que conocí ese lugar, nunca las he perdido.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Pequeñas cosas


Es increíble que mi felicidad gire en torno a pequeñas cosas que conmúnmente llamo "tonterías". Justo anoche pensaba en las ganas enormes que tenía de comerme un buen alfajor... hasta fui a un mercado cercano en donde los venden y tuve uno en mi mano, pero me arrepentí de comprarlo en el último momento... "éste no es un alfajor de verdad", pensé, "es un insulto a los buenos alfajores". Preferí quedarme con las ganas, a arriesgarme y desilusionarme por completo.

Pero para mi sorpresa, hoy al llegar a mi oficina, había una pequeña caja de alfajores Havanna sobre mi escritorio... al inicio pensé que era una visión o que tal vez seguía soñando (no sería la primera vez que soñara con comer alfajores), pero no... estaba bien despierta. Me acerqué a la cajita, la abrí todavía dudosa de que fuera cierto y miré que estaban los seis. En ese momento escucho una voz a mis espaldas que me dijo: "Es un regalo que te traje por todos los alfajores que me has regalado, no serán tus favoritos, pero son ricos"... Era uno de mis compañeros que había ido a pasar vacaciones con su novia en Argentina y me trajo esas "joyas". La última cosa que pensaba era que se acordaría de mí y me traería semejante delicia.

Le he dado las gracias como 500 veces y llevo puesta una sonrisa permanente que seguramente me durará varios días. Acabo de comerme el primero y estoy demasiado feliz. Qué regalo tan extraordinario!... Además, me trajo buenos recuerdos, porque justo hoy hace un año desde la primera vez que visité el "Lugar Soñado"... y de un par de cosas más. Qué mejor forma de celebrar que ésta?


Foto tomada el 2 de noviembre de 2008, en el "Lugar Soñado", como a las 12 pm (hora local)