miércoles, 28 de abril de 2010

Desde el kilómetro cero


Los 5684 kilómetros ya no existen, la cuenta regresiva tampoco... Ahora estoy acá, en mi tercer punto cardinal: mi oasis, mi ciudad de sierras, lagos y castillos. Al pisar este lugar, tuve la misma impresión que siento cuando he estado fuera de casa por muchos meses y recién regreso.

Estar de vuelta, me ha hecho bien; sólo el hecho de estar aquí, me relaja. Esta noche he dormido más de lo que dormí toda la semana pasada en mi país y de corrido, así que me siento descansada... Vi al tonto por mucho más de cinco minutos y seguramente seguiremos viéndonos los próximos días... Mis mariposas están más inquietas que nunca; la única razón por la que no las corro, es porque son parte de mi esencia... Todavía no hemos visitado algunos lugares, pero ya tendremos tiempo de hacerlo los siguientes días.

Saludos y abrazos, desde el Kilómetro 0.

PD: Por cierto, feliz cumpleaños. NBs!

martes, 20 de abril de 2010

7 días... 5684 km



Sí, la cuenta regresiva continua, no la he olvidado, ni he perdido la cuenta... tampoco he cambiado de opinión, de destino, ni de fecha. Aún sigo más ocupada de lo que quisiera estar, con varios inconvenientes entre manos y sin pasaporte (me lo entregan mañana). A pesar de todo, ya casi siento que estoy allá y eso me libera de las tensiones que traigo; hasta siento que puedo respirar la tranquilidad de ese lugar... cuando pienso en eso, me detengo, respiro profundo, me relajo y puedo sentir cómo automáticamente baja el ritmo acelerado que llevo y disminuye mi estrés.

No puedo negar que mi cansancio está en un nivel crítico y hasta he estado a punto de posponer el viaje en más de una ocasión por algunas situaciones que han surgido, pero no puedo ni quiero hacerlo... porque dije que llegaría en cierta fecha, porque me urge ese espacio de paz y porque necesito ver al tonto, aunque sea por 5 minutos...

jueves, 15 de abril de 2010

Hace 25 años



Todavía lo recuerdo como si fuera ayer... un día como hoy hace un cuarto de siglo, yo acababa de regresar de clases y allí estaban mis padres dándome la noticia: iba a tener un nuevo hermano que nacería en octubre. Me puse feliz, sin meterle mucha cabeza a lo que eso significaba. Mientras ellos intentaban explicarme todo lo que pasaría los siguientes meses, yo sólo pensaba en lo divertido que sería tener un bebé en casa.

Recuerdo también que más tarde, ese mismo día, mi mamá mencionó una nueva emisora que había descubierto y que seguramente me encantaría. Evidentemente, no se equivocó. Justo ese día salió al aire la emisora que llevo 25 años escuchando, ya sea por costumbre, por pasión, porque me trae buenos recuerdos, por obsesión o porque sí... lo cierto es que no la cambiaría, a menos que la saquen del aire.

Ese día gané por partida doble: un hermano con quien compartiría mucho a lo largo de dos décadas (y un poco más), y un espacio musical hecho a mi medida...

A veces tropezamos con algo que es tan perfecto para nosotros, como la pieza que nos faltaba y descubrimos que no hace falta buscar nada más, porque encontramos lo que buscamos, exactamente como lo necesitábamos. Nos pasa a diario, de mil y una manera, con gente, lugares, libros, música y demás... nos enamoramos, nos enganchamos y es entonces cuando volvemos a hacernos esa pregunta vital: "cómo pude estar por tanto tiempo sin esto? (o sin ti?)".