jueves, 16 de septiembre de 2010

Escuchando el silencio

En esos momentos en los que parece no haber respuestas, ni salidas, por lo general nos dejamos llevar por nuestros agobios, sin detenernos a pensar que la respuesta está más cerca de lo que creemos... Nos pasa cada vez que permitimos que nuestros propios aceleros, la rutina y distracciones cotidianas, nos impidan ver más allá de lo que ven nuestros ojos, ni escuchar más allá, que el ruido de las calles, ni pensar con todos nuestros sentidos.

Por qué será que solemos olvidar algo tan básico como sentir con toda nuestra alma, entregarnos de todo corazón, creer con todas las fuerzas, sonreír más frecuentemente y escuchar a nuestro corazón?

Sin duda, si lo hiciéramos más a menudo, terminaríamos sintiéndonos más libres, encontrando aquellos tesoros al final del arco iris, descubriendo la bondad de la gente, disfrutando más de la naturaleza y de lo que tenemos, queriéndonos más a nosotros mismos y sacando nuestro mejor yo.

Después de todo, no es algo imposible de alcanzar... sólo basta con hacer un pequeño alto, estar a solas un momento, rodearnos de esas cosas que nos enamoran y escuchar el silencio, para que salgan a flote esas respuestas que tenemos en nuestro corazón, y para que podamos dar lo mejor de lo que cada uno de nosotros tiene dentro de sí.