sábado, 27 de noviembre de 2010

Los 27 lluviosos


No hay 27, que no llueva, desde aquel 27 en que nos dejaste...
Será que dejas caer la lluvia para que nos acordemos que no estás?
Es que acaso no sabes, que nunca nos olvidamos de ti?
O será que lo haces como una más de tus acostumbradas bromas?
Si es así, no es mal recibida, todo lo contrario.
Hasta se me ha hecho una costumbre, visitar a tu madre cada 27,
a pesar de la lluvia, de mis ocupaciones y de todo...
no me pierdo de ninguno de sus acostumbrados abrazos.
Es como si en ese abrazo dijéramos tanto
y compartiéramos lo mucho que te quisimos...
inevitablemente, siempre terminamos comentando y reflexionando
acerca de la lluvia que cae cada tarde de cada 27,
como si fuera una promesa de que estás allí, en algún lugar,
mirándonos y sonriéndonos...
Y, aunque sea un poco incómodo el tráfico que produce la lluvia,
siempre disfruto de ese torrencial de agua que cae cada 27,
porque sé que la lluvia siempre será necesaria
para hacer florecer nuestras esperanzas.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Desempolvando recuerdos

Un toque de curiosidad bastó para que tropezara esta mañana con recuerdos de hace varios años. La aparente confusión de pensar que eran las pertenencias de otra persona, sólo ayudó a que mi sorpresa fuera más que extraordinaria. Ya que había dado con ese conjunto de pequeñas cosas, me dispuse a desempolvarlo (en todos los sentidos), mientras redescubría el encanto de aquellos detalles. Me subí en las alas del tiempo y reviví ese pasado en el que pocas veces pienso; lancé algunos suspiros, muchas risas se escaparon de mi boca y un par de lágrimas también hicieron su aparición... volé como el primer día que descubrí que tenía alas, toqué un par de estrellas y me sumergí en toda la magia impregnada de esos recuerdos tan únicos que creía perdidos.

Aunque para muchos mi pequeña colección de recuerdos puede ser un montón de nada o sólo basura, para mí tienen un significado especial. Tal vez por eso nunca me deshice de ellos... quizá por eso han resistido tanto tiempo, porque ellos también saben que cuando realmente los necesite, habrá un poder invisible que me llevará a su camino, como recordatorio de que es importate, vivir, soñar y renovarse... aún con vivencias antiguas.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Panamá

Es tierra más joven del continente americano, por ser la última en emerger del mar, sin embargo, se le conoce como el istmo por medio de la cual se dieron la mano, dos mundos que antes estuvieron separados por profundidades marinas.

Debido a que esta angosta tierra está abrazada por dos mares, posee una gran riqueza natural, de la cual se deriva su nombre, ya que la palabra Panamá significa en dialecto indígena, abundancia de peces y mariposas.

Su riqueza cultural es un legado de los matices heredados de la mezcla de tradiciones españolas, africanas, indias y estadounidenses, las cuales han dado como resultado nuestra particular idiosincracia y nos ha destacado a través de los años como un "crisol de razas", como el "centro del mundo y corazón del universo", como "la ruta por descubrir", como la tierra que se" queda en ti" y sobretodo, como "el país que dividió su tierra para unir al mundo".

Hoy cumplimos un año más de ser soberanos e independientes, y lo estamos celebrando como si fuera nuestro primer día de triunfo. Aunque antes fuimos ricos en oro, hoy no lo somos. Tampoco somos grandes en territorio, ni en número de habitantes, sin embargo, somos ricos en perseverancia y grandes en hacerle homenaje a la frase que ondea en nuestro escudo nacional y que dice claramente que hemos sido, somos y seremos "para beneficio del mundo".