jueves, 16 de diciembre de 2010

Saldo de besos a tu favor

Son muchos los besos que te debo, por varias razones que se me escapan de las manos; son tantos, que a veces pienso que las vacaciones se me quedarán cortas... El número es tan grande que una vida no será suficiente para pagarlos; por mucho que abone a la cuenta, nunca quedará en cero, lo que significa que siempre habrá un beso para "vos" de mi parte, dispuesto a hacerse presente cada vez que el destino se proponga ponernos frente a frente.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Madre

Puede que se haya escrito mucho sobre las madres,
en varios idiomas, por varios autores y poetas
provenientes de distintas partes del mundo y de diferentes épocas...
Sin embargo, todos los versos, canciones y poesías existentes
nunca serán suficientes para agradecer lo que han hecho por nosotros
y el habernos transmitido sus enseñanzas, amor,
paciencia, altruísmo, cariño y dulzura...
El sacrificio de ser madre es demasiado sublime
como para que pueda ser recompesado durante una vida,
y a pesar de eso, basta poco para hacerlas felices...
una sonrisa, un beso o un abrazo de sus hijos suele ser suficiente
para hacerlas irradiar de felicidad.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Con los ojos cerrados

Cerramos los ojos al pedir un deseo intensamente,
también lo hacemos, mientras soñamos, dormidos o despiertos...
Cerramos los ojos cuando probamos alguna comida que nos encanta,
y al sentir ese aroma que nos deleita...
Cerramos los ojos al escuchar esa melodía que nos llega al alma,
y al recordar ese momento que nos hizo tan felices...
Cerramos los ojos al entregarnos en un beso profundo,
y también al amarrarnos a otro ser, en un cariñoso abrazo...
Cerramos los ojos antes que nos den una sorpresa,
y momentos antes de apagar las velas de un pastel.

Es extraño, que sean justo esos segundos los que disfrutemos más...
Probablemente si abrimos los ojos, nuestros sentidos se distraerían
y no seríamos capaces de sentir en igual magnitud...
Quizá el sentido de la vista se convierte en nuestro peor enemigo
cuando de sentir y soñar se trata.
Es posible que nuestra vista física le ponga freno nuestras alas
y nos haga pensar más en las barreras que en las recompensas...
Ya que las cosas del corazón no se pueden medir por la vista,
tal vez valdría la pena pasar más tiempo sintiendo intensamente,
como si nadie nos observara...
y con los ojos cerrados.