domingo, 12 de junio de 2011

Nuestro árbol

Fui de visita a la casa de mi abuela sin sospechar que me encontraría allí con mi antiguo vecino y amigo de la infancia... Tampoco imaginé que se nos ocurriría ir al patio y probar nuestras habilidades de trepar aquel árbol el cual hace años bautizamos como "nuestro"... Jamás esperé poder subir sin dificultad, como lo hacía regularmente cuando tenía entre 7 y 12 años... Y, para nuestra sorpresa, esa misma rama, de aquel viejo árbol, pudo sostenernos igual que lo hacía hace dos décadas... Entonces se nos ocurrió que podíamos repetir lo mismo de esos años: comer mango, mientras conversábamos y nos hacíamos las confesiones de siempre; y eso hicimos... Lo curioso es que se sintió como si no hubiera pasado ni un solo día desde que dejamos repentinamente de hacerlo y lo disfrutamos igual que si fuéramos dos chiquillos inmaduros que no pensaban en todo eso que los adultos llamamos responsabilidades, restricciones, falta de tiempo, rutina... ni nos dejamos llevar por el famoso "qué dirán"... Al fin y al cabo, este era y es nuestro pequeño espacio, nuestro momento, nuestra rama, y nuestro fuerte, frondoso y tan querido árbol que nos vio nacer, crecer, madurar y volver... Siempre valdrá la pena recordar, vivir y revivir esos momentos de complicidad imborrables que atesoramos con celo y cariño en nuestro ser...

17 comentarios:

Veró dijo...

enamorada? No, enamorada no. Encantada podría ser. Y más amplio aún, feliz.
Él me encanta, pero nada más. Somos amigos y estoy casi segura de que no le gusto.Y yo amo ser solo su amiga.
Miles de abrazos
Veró

Hada dijo...

Hola, Veró
Me alegra saberlo =)
Abrazos rompecostillas!

Peter dijo...

Hada, gracias por pasarte por mi blog! Es muy lindo lo qe escribiste en la entrada "Momentos de felicidad...". Mi amistad con Lulii es hermosa y sabemos qe va a durar mucho tiempo (esperamos qe para siempre)... Es hermoso encontrar gente como uno, con la misma forma de ver la vida. Yo lo valoro muchisimo y siento el alma llena de alegria por tener amigos como los qe tengo.

Besoss!! me encanta tu blog :)

Peter//

ONUBIUS dijo...

Es lo bonito que tiene la amistad, la autentica amistad, que por muchos años que pasen, pareciera que fue ayer la ultima vez que nos vimos, me ha ocurrido muchas veces con amigos de la infancia, solo el paso de los años acentuaban nuestros cuerpos, nuestro corazón seguía fiel a esos instantes en que no existían los avatares que vamos coleccionando con los años, la magia existe y la amistad es prueba de ello, ni el tiempo ni el espacio es capaz de dañarla o al menos en la mayoría de las veces...

abrazzzusss agradecidos por hacerme recordar cosas bellas...

Hada dijo...

Peter:
Me alegra que sepas valorar esos amigos y esos momentos que no tienen precio. Gracias a ti por pasar por acá =)

Hada dijo...

Onubius:
La verdadera amistad permanecerá a pesar de las fronteras, del tiempo, de las distancias, de los obstáculos y de todo... cuando encontramos ese otro ser que sintoniza con nosotros en la misma frecuencia, es cuando llegamos a comprender la magnitud de lo que es sentir ese cariño desinteresado por ese otro corazón.
Abrazos recíprocos! =)

El Bueno de Cuttlas dijo...

Tengo especial devoción por los árboles unidos a los recuerdos de la memoria. Ellos permanecen ahí anclados con sus fuertes raíces y son testigos de la vida que sucede alrededor suyo. Me gusta contemplar los árboles de mi pueblo, de mi ciudad, de aquellos que me vieron de pequeño o que vieron a alguien que me importa.

Un abrazo

Pablo Mariosa dijo...

¿Cómo estás, Ada?

Me robaste una sonrisa con la anécdota que contaste en esta última entrada...

Los reencuentros con nuestra infancia pueden ser maravillosos.
Me alegra saber que viviste una experiencia como esa.

Un beso grande,

Pablo

Absurda Mariposa Soñadora dijo...

Gloriosas reminiscencias... es un placer leerte.

Peter dijo...

Es hermoso lo qe escribiste Hada! Qe lindo qe puedas recordar y revivir instantes mágicos como esos. Creo qe no hay nada mejor qe reencontrarse con gente qe uno qiere y qe marcó nuestra vida en algún punto. Es increible esa sensación qe nos llena cuando sabemos qe pasó mucho tiempo de algo, pero de pronto sentimos qe no fué ni un solo día. Cuando nos parece qe ayer nomás disfrutamos de ese momento qe nos hizo felices.

Hermoso lo qe escribiste!

Besos!
Peter//

Migue dijo...

Es bonito el recuerdo que tienes, a esa edad,subía yo al ciruelo en casa de una tía abuela para degustar dulces ciruelas rojas.
Las frutas maduran así como nosotros, pero somos más felices si conservamos las vivencias de la niñez y adolescencia.La amistad es un vínculo hermoso,también lo es para mi no vivir demasiado estructurado.

Te buscaba en tu otro blog, ahora te encontré aquí.

Un beso,amiga.

Trini dijo...

Reencontrarte con las amistades de la infancia o la adolescencia te hace revivir todo lo vivido en esos momentos y por instante de sientes feliz..Es como si el tiempo no hubiese pasado,aun pasando claro... ajjaja.
Un abrazo.

Britanny dijo...

Como dice Onubius eso es lo bonito que tiene la verdadera amistad. Leyendo tu post me he acordado de una amiga de las de toda la vida que aparece y desaparece constantemente. Hace unos meses nos volvió a aparecer después de 5 años sin saber de ella y es curioso como nos encontrábamos hablando de nuestras cosas de siempre como si retomáramos la conversación del día anterior. Eso es lo bonito de la verdadera amistad. Que envidia lo del árbol, me hubiera encantado poder tener un árbol cerca de pequeña al que poder trepar :)

simplemente yo dijo...

Bueno es genial que disfrutes así y que sigas llevando dentro a la niña que llevas dentro. Besos

Gominola dijo...

Hola Hada:
Solo pasaba para saludarte y mandarte un fuerte abrazo. Aquí lo tienes:

Un fuerte y cálido abrazo.

Gominola dijo...

Aunque he cambiado de nombre, sigo siendo la absurda mariposa soñadora de siempre.

Tati dijo...

Saludos esta lindo tu blog!!